lunes, 11 de octubre de 2010

Sin Rumbo (ni falta que hace).

Cuando por fin alcanzó el final de su camino, simplemente se sentó a contemplar el paisaje. La brisa marina le insufló una nueva vida, esa que siempre quiso, nunca tuvo y tanto echaba de menos. Días atrás decidió que la condena de varios años que cumplía en su cárcel de oro había expirado, que a pesar del tamaño de Madrid se sentía claustrofóbico y sometido a un bucle infinito de rutinas, amigos y traiciones. No pudo más y estalló. Mandó a la mierda a su jefe. Abandonó la oficina por la puerta trasera, la misma por la que salió del corazón de más de una amante. Le regaló el coche al único amigo en el que confiaba y dejó la casa en manos de una vecina, por si acaso decidía volver algún día. Por último, se propuso andar hasta donde su conciencia le permitiese. Y anduvo, día y noche, durante meses, como si de un Forrest Gump a cámara lenta se tratase.

Conoció nuevas rutas, decubrió parajes que ya conocía pero que nunca valoró lo suficiente. "Ancha es Castilla", se dijo, y vaya si era verdad. Probó nuevos sabores, nuevos efluvios, nuevas sábanas, así como otras gastronomías. El dinero no era problema, la diosa fortuna le mostró una enorme sonrisa en forma de cupón. Era verdad que el dinero no daba la felicidad, la compraba en botellas de 2 litros y en pack de 2 por 1. Iría al infierno, pues su camino de Santiago particular no era precisamente por devoción (su única religión tenía forma de muslos de mujer) y ni siquiera acabaría en Compostela, y si así fuera sería pura coincidencia. Luego pensó que en el averno no estaría tan mal, que allí al menos disfrutan de calefacción central las 24 horas. "Ancha es Castilla", pero qué fría es en invierno.

Llegó a la costa y todo quedó definitivamente detrás de él. Por fin aprendió a olvidar tanta intrascendencia del pasado. Ni belenes-esteban, ni telecincos, ni fútbol. Ni amigos, ni enemigos. Ni jefes, ni becarios. Ni llamadas, ni mensajes, ni emails. Sólo el polvo del camino y miles de imágenes que jamás serán almacenadas en formato digital alguno. Ahora el camino había acabado: él, el Cabo de Peñas y el faro homónimo. Los tres frente a frente. Lo fácil hubiera sido deshacer el camino, retroceder unos metros y seguir por otra ruta, pero odiaba recular, su orgullo siempre se lo impedía. Así que se sentó al borde del acantilado con las piernas colgando y decidió desafiar a su acrofobia. La miró a los ojos fijamente y el vértigo poco a poco fue cediendo, al mismo ritmo que la adrenalina le cargaba de razones, le suministraba nuevas energías y aceleraba sus sensaciones.

Y de la misma manera que se propuso andar se propuso volar. Nadie le impidió lo primero, ninguno se atrevería a impedirle lo segundo. Cerró los ojos y saltó.

Y voló. Abrió los ojos y se vio a sí mismo en el acantilado, cada vez más y más pequeño, hasta que se confundió con un risco más. Hasta que la costa asturiana sólo fue una línea en el horizonte. Sobrevoló por encima de gaviotas, de albatros, de pesqueros y de cargueros. Quiso dirigirse a Francia pero pensó en la tirria que nos tienen a los españoles y se dijo: "que les den por culo a esos narcisistas". Así que siguió rumbo al norte. Se topó con las islas británicas. Sobrevoló la niebla que siempre cubría Londres, el ambiente cargado e industrial de Manchester. Cambió de isla. Le gustó el buen rollo de Dublín, le sobrecogieron los acantilados del norte. Volvió a cambiar de isla. Llegó a Islandia. El frío, el impresionante blanco glacial y las nubes volcánicas le marearon. Quiso seguir pero precisaba un aterrizaje de emergencia.

Cuando estaba a pocos metros del suelo se sintió exhausto por el esfuerzo, pero feliz por su aventura. Por fin era capaz de someterse únicamente a su voluntad y nunca a la de otros. Necesitaba un descanso con urgencia. Volvió a cerrar los ojos.

Y descansó. Al fin...



Cuando volvió a abrirlos no pudo reconocer a ese extraño hombre de blanco que le miraba desde arriba con atención. Su sonrisa aún seguía vigente.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿Parecidos razonables?

Uno es el fundador del imperio Ferrari, primero de la "Scuderia" y después de la marca de coches.

El otro es un futbolista que ha destacado muy joven con la selección alemana y que recientemente fichó por el Real Madrid.

Enzo Ferrari vs. Mesut Özil.

Prueba de agudeza visual: ¿Quién es quién?...

 
PD: Si no os ha gustado mejor no os cuento lo que podría haber sido el Plan B: Paco Buyo y Arnold Schwartzenegger...

viernes, 10 de septiembre de 2010

El Norte, pero al Sur.

Verano, un día cualquiera. El cielo se ha roto hace ya dos días y no deja de sangrar gotas de lluvia, incesantemente. Es agosto y a mediodía no superamos los 20 grados centígrados. El río Ísar recorre la ciudad crecido, con un caudal que asusta. A pesar de todo, no hay apenas charcos. ¿Será porque en el resto del mundo se hacen las cosas bien, y no como aquí?

Múnich, Baviera. Estamos en el sur, pero el clima y los paisajes más parecen propios del norte. Será porque a España la dejamos atrás, a dos horas y pico de avión, y aquí la lógica de la orografía y la climatología es otra radicalmente diferente. El sol está de vacaciones, así como algunos límites de velocidad. La autopista es una sucesión divergente de abetos. En el horizonte se adivinan los Alpes, majestuosos e imperturbables, siempre en pugna con las nubes, aserrándolas con sus dientes de sierra, hiriéndolas de muerte a todas y cada una, exprimiéndolas hasta la última gota. La frontera con Austria está al otro lado, pero nada cambia. Misma gente, mismos paisajes, mismo (y envidiable) nivel de vida...

Como si de un caso de especulación inmobiliaria precoz se tratase, precursor del Pocero y Nueva Seseña pero en materia de cultura, damos con la ciudad de Mozart. Todo recuerda a él, al mito que fue, a su genialidad. La casa donde nació, la casa donde vivió... Desde licores hasta una plaza con su efigie. Si hubiese nacido en el siglo XXI se hubiera podrido en OT o Factor X, menos mal que los genios saben hasta cuándo deben nacer. De ahí al lago Wolfgang, por Amadeus. A cualquier cosa le llaman playa, aunque el clima es pegajoso y húmedo. El paisaje no tiene precio, ni palabras para ser descrito, lo mejor es ir y no ensuciarlo con palabras.

El cielo sigue hecho girones. Nos perdemos entre castillos reales y pueblos de ensueño. El espíritu del Rey Loco, Luis II de Baviera, nos persigue allá por donde vamos. Las fachadas cobran vida. Blancanieves compadrea con Peter Pan mientras los tres cerditos se van de excursionismo con Hansel y Gretel. Las brujas malvadas acecharán hasta el infinito, aunque impotentes porque jamás alcanzarán su objetivo. Los cisnes tienen un castillo dedicado por el mismísimo rey, el último de los monarcas que reinaron en tierras bávaras. Blanco y radiante, se muestra como un puzzle que compras ya resuelto para mayor deleite de los sentidos. Neuschwanstein. Tan bello como impronunciable. Imperturbable ante el inacabable gris del cielo. Impresionantes sus vistas al valle infinito.

Nos vamos a un jardín inglés que tiene una torre china en la que se celebran típicas comilonas alemanas. El nudismo no está prohibido y total, para una vez que sale el sol con cierta intensidad hay que aprovechar. Una de las torres de la Frauenkirche está en obras y no es lo único que aparece repleto de andamios. Me cabrea pero qué le vamos a hacer. Se compensa con otro medio litro de cerveza y salchichacas a escasos metros del Neues Rathaus. Y con la promesa de volver algún otro día, a recuperar las fotos que no pude hacer y las excursiones que dejamos en el tintero. Además, los parques son tan apetecibles, da tanto gusto perderse por ellos... El mundo al revés: ellas hacen más deporte que ellos. Y descubrimos por qué en atletismo apenas destacan: el trote cochinero les delata. Tanta cerveza...

miércoles, 28 de julio de 2010

Cuando fuimos grandes.

Julio de 2010. La ocasión lo merecía. Hasta entonces este tipo de acontecimientos los seguíamos sin pasión, sin la emoción de ser parte implicada en el litigio. El país no se paralizaba, no se batían récords de audiencia y nunca había celebración al final. El único sentimiento era el de la envidia: envidia de Francia, Alemania, Brasil, Italia... Siempre acomplejados; por la historia, por los codazos de Tasotti, por los arbitrajes de "El-Gandul", por los penaltis que siempre nos paraba la presión... Siempre la misma historia. Hasta que un día nos decidimos a coger a la historia por los cuernos, matar o morir.

Desafiando a todo y a todos, contra viento y marea: trencillas de poco pelo, "maradonas" de boquilla, leñadores disfrazados de futbolistas, futbolistas disfrazados de leñadores... Había que creer y creímos, había que confiar y confiamos. Otros nos mostraron el camino: los Gasol, los Nadal, los Alonso... Y aprendimos la lección. Hasta que por fin la historia se dio la vuelta, capituló y nos obsequió con creces con todo lo que nos debía. Ahora sí hay pasión, ahora sí se desborda la emoción. Ya caen los récords de audiencia. El país andaba paralizado desde hace ya días, y más parálisis hubo aún con el pitido final. 1-0 y la Copa que siempre iba de turismo a otros países este verano se venía de vacaciones a España. Seguro que hasta ella lo estaba deseando, sabedora de las playas y la fiesta, del tinto de verano y del agua de Valencia, del sol y la noche. La noche...

La noche, refugio de festejos, de amores fugaces, o de amores mercenarios, que para gustos se hicieron los colores; refugio de acontecimientos aún por suceder, o de sueños ya cumplidos. A ella nos lanzamos: no todos los días se acuesta uno Campeón del Mundo. Porque todos jugamos, aunque sea desde el mando de la Play. La imagen es dantesca, el delirio instalado en el sistema operativo de las personas. La fuente de la Plaza sirve de puente de lavado para coches, los cuerpos son los rodillos. Ni los autobuses se salvan de la quema. No hay rivalidades, ganamos todos, no hay heridos, noche mágica. Mañana hay que trabajar, pero no me importa. Mañana seguiré en el paro, pero hoy no cuenta. Demasiado tengo encima como para no pegarme una pequeña alegría por una vez en mucho tiempo.

A la noche nos arrojamos y encomendamos, una semana más tarde. Albergue de mil historias para no dormir, almacén de besos robados y fotos absurdas. 400 km. al Este de ninguna parte, ansioso por desconectar de la vida real y probar otra prestada. Nos confabulamos con la Luna y nos apostamos con ella a ver quién se acuesta antes. Unas veces gana ella y otras veces nosotros. Pequeños triunfos, grandes batallas. Hasta Musa osa aparecer, se erige orgullosa, bella, hasta generosa. Me dedica unas frases, se muestra sonriente pero en el último momento me esquiva. Esta vez escapaste, pero estoy cerca de ti, lo presiento. Sólo es una batalla, aún quedan muchas. Sé que no me crees, pero eso dará más valor a la victoria, si se produce.

La noche acaba, es hora de recontar el botín. Ya habrá tiempo de atender a las víctimas a la mañana siguiente. Nada que el agua de mar no pueda curar. El día despunta y es hora de recuperar a las tropas. Estamos atacando bien, creemos y confiamos. Si 11 tíos detrás de un balón pueden, nosotros también. El Sol nos broncea, oscurece la piel, para vestirnos acorde con la oscuridad de lo que viene después: que de noche todos los gatos son pardos, o eso dicen. Y el color moreno a Musa le sienta tan bien... ¿Por dónde aparecerá hoy? Lo dejo en manos del azar y prefiero que la noche me sorprenda. Sin espectativas pero al cien por cien. Con los sentidos bien alerta y dispuestos a disfrutar otra noche de guerrillas sin heridos, de acontecimientos fugaces, de homenajes pasajeros, de himnos veraniegos condenados al ostracismo, de flores de un día y de vodka con naranja.

PD: Esta historia es pura ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.... o no.

lunes, 17 de mayo de 2010

Bélgica y el síndrome de Stendhal (crónica del viaje capicúa).

Un jueves cualquiera, sin planificación ninguna. 5 y pico de la mañana. Vuelo de Ryanair con destino a Bruselas-Charleroi. Caras de ilusión, cansancio y sueño. Ahí empezó todo. Lo bueno y los sustos.

Al final va a resultar que España no está tan mal. El transporte y la infraestructura que conecta el aeropuerto con la ciudad de Charleroi y ésta con la capital, Bruselas, deja algo que desear. Vale que no sea céntrico ni neurálgico, pero quizá sus usuarios merezcan mejor suerte. Para colmo nos vendieron los billetes de tren equivocados. Resultado: multazo en el tren e invalidación de nuestro ticket. ¡Pues empezamos bien! La periferia de Bruselas desde el tren nos muestra, en general, un panorama lejano al idílico de cualquier país del Benelux. Más parecía que llegábamos a Santa Eugenia o Pitis. Bajón...

Llegada a Bruselas. Dábamos por perdidos 75 € sin haber ni siquiera deshecho las maletas. Pero un par de caras de pena y una enorme expresión de turistas perdidos obraron la remontada. Multa devuelta y un nuevo pack de 10 viajes en tren, ¡y encima nos devuelven 18 €! Subidón...

Dejamos los equipajes y nos dedicamos a recorrer Bruselas. En pocos minutos Todo Lo Malo nos es compensado con creces: la Grand Place se erige ante nosotros, majestuosa, preciosa, casi mareante. A partir de ahí, todo valía. Manneken Pis, Catedrales góticas, el Palacio Real, el de Justicia, jardines de ensueño... Pero la extraña sensación de que no estamos en una ciudad acogedora. No parece la capital de Europa, como nos la vendieron. Aún así merece la pena perderse por su centro histórico.

El Atomium asoma camino de Lovaina, como diciéndonos: "Eeeh, no os olvidéis de mí". Tranquilo, no nos olvidamos, compañero. Tan brillante, moderno y orgulloso, ¿cómo vamos a perdonarte la vida? Pero primero tenemos un país entero que recorrer. Lovaina nos asombra con su Ayuntamiento, una fachada apuntada y recargada hasta el extremo, espléndida, con su Grote Markt respectiva. Calles acogedoras que me recuerdan a Amsterdam y un ambiente universitario saludable. De lo mejor para vivir. De lo mejor para visitar. De lo mejor para ir de fiesta.

Brujas y Gante... Gante y Brujas... ¿Con cuál quedarse? Dos ciudades que parecen emerger de entre sendos cuentos medievales. Stendhal, al que pude mantener a raya tras la visita por Bruselas, acecha ahora tras cada esquina, amenazándome con dejarme tieso al doblar la siguiente esquina. Brujas, canales, torres sin fin, plazas majestuosas, cuento de hadas... Gante, catedrales que harían cosquillas al mismo Dios si existiese, muelles preciosistas, un Van Eyck convertido en escultura, espíritu medieval... El subidón hace cumbre.

Amberes, también esplendorosa, sobre todo por su enorme catedral, la mayor de Flandes. Y por su plaza mayor, con fachadas que llenaban de color hasta el cielo más gris que nos encontramos hasta la fecha. Bandas de música que nada tenían que envidiar a tanto subproducto de OT (más bien todo lo contrario). La estación de tren, otra preciosidad, tanto por dentro como por fuera.

De Flandes a Valonia. Lieja y Namur. Lieja sorprende nada más llegar. La estación tiene la inequívoca firma de Santiago Calatrava: mucha luz, predominio del blanco y formas casi imposibles. La catedral, emblema de la ciudad (tampoco estaría de más que la pasaran un paño, porque mierda tenía para regalar) y algunas cosas más. Desde luego sale perdiendo comparada con lo demás. Namur: interesante y acogedora. Vistas increíbles de la ciudad desde lo alto de la Ciudadela, el Pont Des Jambes... lo más flamenco de la parte no flamenca del país.

Y mucha cerveza, y mucho chocolate. Que no falte. Y patatas fritas (sí, esa es la comida típica). Y retrasos en el tren (da lo mismo, no tenemos prisa). Nota: nunca tratéis de colaros en el tren, os pillarán fijo, el revisor pasa sí o sí. Otra cosa es el Metro...

Último subidón: lunes por la mañana. Cumplimos la amenaza. Vamos a por el Atomium. Sesión de fotos final, hay que quemar las últimas naves. El viaje ha sido tan bonito... Cada foto nos acerca más al fin, Stendhal por fin parece que nos dejará volver a nuestra rutina diaria en Madrid. Pero el volcán islandés aún tenía cosas por decir. Tren Bruselas-Charleroi, una última mirada atrás, nos despedimos de todo un país. Comienza el bajón...

Llegada a Charleroi, donde todo empezó y donde se debía librar la última batalla. Nuestro vuelo se va quedando sin puerta de embarque. Retrasos, cancelaciones, mosqueos... Valladolid, Sevilla, el de Madrid de las seis y media... cancelados, "due to bad weather conditions". En ese momento me acuerdo de Islandia y del señor que le puso el nombre al maldito volcán. Bajón...

PD: Al final, y con casi 5 horas de retraso aparecemos por Madrid-Barajas. Las mismas caras de ilusión, cansancio y sueño que hace 5 días. El viaje capicúa llegó a su fin. Bélgica y Stendhal aún me sobrecogen, aunque ahora en diferido.

domingo, 25 de abril de 2010

Zanjando-ando (A rey muerto...)

Nunca pretendí que lo fuese, pero la frase acabó siendo premonitoria. Ya lo dijo aquél: "Ten cuidado con lo que deseas porque podría hacerse realidad". Y yo aquella mañana, en un tono que pretendía ser más jocoso que anhelante, expresé mis sentimientos:

"En mi próxima vida quiero ser animal del Faunia: dormir, comer, ponerme trofollo y que de vez en cuando me dejen a solas con alguna hembra en celo."

Y mis plegarias fueron escuchadas, y de repente lo mecánico y lo tecnológico sintieron celos de mi repentino cambio de preferencias. El primero en satisfacer mis deseos fue el Saxete, que intentó inmolarse sin éxito mediante la técnica del reventón kamikaze. Y digo yo: les costará mucho señalizar una puta zanja? Según mis cuentas ni 100 €... Encuentro la redención en forma de lecciones de cambio de rueda de repuesto, partidas de mus y ajedrez para distraer la tensión del momento (gracias Alma y alrededores!) y ruedas nuevas.

Marrón en el curro: es viernes y me ponen dos proyectos para el miércoles siguiente.
- Hay proyecto? (Pregunto, iluso de mí)
- No, viene esta tarde.
- ... perooo... esta tarde no estamos aquí, es viernes.
- Pues el lunes lo tienes y haces lo que puedas. (traducción simultánea: vas a echar más horas que un reloj).

Dicho y hecho. Llega el lunes:
- Aquí está el proyecto. Ponte con él.
- Peroooo... el presupuesto no está en Excel. Va a ser un coñazo.
- Ya...
- Y son todo hojas escaneadas, no puedo seleccionar texto.
- Ya...
- Entonces?...
- Pues como en los viejos tiempos.

Pues eso, como en los viejos tiempos: calculadora y paciencia. Sólo me faltaba tener que echar cuentas con ábacos.

Todavía estoy reflexionando acerca de mi asombrosa capacidad para aglutinar marrones a mi alrededor cuando mi ordenador, o parte de él, dice "se acabó". A ojos vista mi fiel compañero en cruzadas anti-SGAE y partidas de Worms, TOCA y similar, decide unilateralmente finalizar la relación. Arguye problemas de edad y me exige una jubilación. Y para incrementar la presión de sus demandas decide comportarse erráticamente, con frecuentes paradas cardiorrespiratorias y una lentitud exagerada. Decido prescindir de sus servicios, sabedor de que, aunque logre convencerle para que se quede a mi lado un poco más, poco tiempo de trayectoria profesional le queda. Además, se ha ganado a pulso una vida mejor.

A rey muerto...



Rey puesto.

sábado, 20 de marzo de 2010

El bueno de Maroto

Y de repente la tristeza se cernió sobre el Centro Penintenciario de Cáceres 2. El interno número 67.682 recibía el tercer grado penintenciario dos años y medio después. Era una tarde de marzo fría y lluviosa, lo que acrecentó la sensación de vacío y añoranza que desde entonces asola a todos los miembros del penal (reclusos, guardias, personal sanitario, etc.). Y es que no es más grande el que más espacio ocupa, sino el que más vacío deja cuando se marcha.

El bueno de Maroto Antúnez ingresó en prisión por un delito que no recuerda haber cometido: violar sistemáticamente a todas y cada una de las 137 ovejas del rebaño de D. Jimeno Garrobo, propietario de la finca adyacente a la de Maroto. En declaraciones a la Policía y a la prensa locales, D. Jimeno comentaba no entender la actitud de las ovejas hacia él de un tiempo a esta parte, notándolas más distantes y huidizas. Actitud que contrastaba con la alegría con la que recibían al vecino de la finca de al lado.

Por su parte, Maroto no recordaba nada de todo aquello. En parte porque la memoria nunca fue su fuerte (es amnésico) y en parte por su preocupante afición a probar todo tipo de drogas blandas. En declaraciones a la Policía afirmó: "la noche de autos cogí tal melopea que podría haberme beneficiado incluso a la mesa blanca del jardín, con ese agujero tan grande para la sombrilla que parece ir provocando". Nunca se pudo demostrar su culpabilidad, pero la justicia rural es así y fue condenado 6 años en base a indicios... Y también por encontrarse en posesión de estupefacientes y por conducir borracho su tractor por la carretera del pueblo a las 4 de la mañana. Actos que tampoco recuerda haber cometido por las razones expuestas anteriormente.

El interno 67.682 ingresó en prisión un veintitantos de octubre, o quizá fue a primeros de noviembre, tanto da. Él tampoco lo recuerda con nitidez. Una tremenda sonrisa le acompañó desde el Juzgado de Instrucción nº 1 del pueblo hasta su celda, la número 261. Entre tanto, dedicó bonitas palabras a todo el mundo: juez, jurado, letrados, D. Jimeno, funcionarios de la prisión, otros reclusos... Cuando le encerraron en su celda por primera vez, obsequió con una bonita poesía a su compañero de celda. Éste, agradecido, le correspondió con un sonoro eructo que le puso el pelo rubio al instante y unas sentidas palabras que fueron las siguientes:

"Peazo maricón, si vuelves a referirte a mí en semejantes términos te meto el palo de fregar por el culo, aunque a lo mejor acaba gustándote la experiencia..."

Lejos de amilanarse, se esforzó por conocer a todos y cada uno de los presos del Cáceres 2, compartir sus experiencias e incluso obsequiarles con consejos para su vida diaria cuando abandonasen el recinto. Consoló a los arrepentidos, reprochó con dulzura a los insensibles. Dedicaba inumerables horas a, por este orden: leer, escuchar música (especialmente Beethoven) y escribir. Pronto, todos los miembros de la comunidad recibieron un manuscrito dedicado, provocando infinitos gestos de admiración y agradecimiento a D. Maroto. Hasta su compañero de celda, D. Andrés Benavente, acabó sucumbiendo ante sus encantadores modales y excelentes formas. Incluso recibió de buena gana el alias que le puso Maroto de "Chewbacca", por la inhumana cantidad de vello corporal que le copaba.

Hablaba con todos los guardias y hacía más soportables los turnos de noche para éstos, incluso le permitían participar en timbas de mus, póker, pocha o lo que se terciara en la garita. El tiempo pasaba volando cuando estabas a su lado. Enfermeras, limpiadoras... Hasta el alcaide iba a visitarle una vez en semana, agradecido por haber logrado sacar a su hijo del armario y acabar con tanta rumorología en torno a su familia.

Desprendía un halo de bondad y buen rollo. Nada era demasiado grave a su lado. Ningún delito parecía alevoso. Muchos lo atribuyen a su inseparable cigarrito de marihuana (medicinal, eso sí, y prescrita por su médico), otros a su sonrisa y carácter bonachón y tremendamente amistoso. El caso es que Maroto parecía feliz allí dentro y como él todos los habitantes del módulo. Una felicidad que solamente turbaba la visita de su mujer o, en palabras del mismo interno, "la vaca burra esa con la que me casé un día que estaba de pedo, Diosss, cómo me arrepiento, ustedes han visto ese bigote? joder, he visto morsas más apetecibles, en qué coño estaría pensando?". Aunque luego siempre admitía que, a pesar de su evidente falta de atractivo, era una buena mujer: cumplidora, buena ama de casa, aseada... Y daba gracias a dios por su amnesia y no tener que recordar las 24 horas del día al adefesio con el que se casó hace ya 8 años... O eran 9? Ya no se acuerda. Tampoco él recuerda que es otro adefesio, si cabe mayor aún: cejijunto, medio calvo, un poco bizco, ligeramente cojo y apenas superaba el 1'65 de estatura.

Y de repente un día, la felicidad se marchó para siempre. El bueno de Maroto recibió el tercer grado. Le redujeron la pena a más de la mitad por su buen comportamiento. Por eso y también porque en la garita empezaban a hartarse de que les desplumara en cada timba de cartas. Aún así nunca se lo reprocharon. Todo era felicidad, como se ha explicado previamente... Hasta que se fue. Lágrimas, abrazos, bajones de azúcar... Hasta "Chewbacca", que dicho sea de paso fue condenado a 40 años por asesinar a varias personas porque "le habían mirado raro y un duende le dijo que los quemara por ser gentuza", lloró emocionado. Una pancarta rezaba en lo alto del penal: "ADIOS MAROTO TE HECHAREMOS DE MENOS" (la ortografía no es el punto fuerte de los reclusos). El bueno de Maroto se emocionó y prometió visitarles en cuanto pudiera.

PD: Lo primero que hizo al llegar a su casa fue encenderse un cigarrito, ponerse tibio de vodka y hacer el amor desenfrenadamente con su mujer en el pajar. ¿O quizá no era su mujer? ¿Acaso era su casa? (su amnesia le hacía confundir su parcela con la del vecino). Tanto le daba. A los 5 minutos, una sirena de la Policía le hizo sentir una inquietante sensación de déjà vu. A los 6 lo olvidó todo. A las 2 horas sintió que la promesa que le hizo a Cáceres 2 estaba próxima a cumplirse. ¿Un cigarrito, agente?

sábado, 27 de febrero de 2010

Asturies

Mirada hacia abajo. Respiración cortada. Media un abismo entre nosotros y el mar. Un Cantábrico extrañamente calmado bate incansable el Cabo de Peñas. Sabe perfectamente que la clave no reside solamente en su fuerza, sino también en la persistencia de sus acciones. Golpea, fatiga y moldea a su gusto y de manera paciente, sabedor de que dispone de miles y millones de años para ganar milímetro tras milímetro una batalla tan brutal como invisible. Y allí estábamos nosotros, testigos mudos del encuentro entre tierra y mar, un encuentro que vivía un extraño momento de impasse. Desde lo alto, sin querer interferir en el resultado final de una batalla que se resolverá mucho más allá del final de nuestros tiempos.

Asturias sobrecoge, no sólo por la belleza de sus ciudades, no sólo por la extrema amabilidad de su gente, no sólo por la excelente gastronomía, sino también (y me atrevería a decir que sobre todo) por la espectacularidad de sus paisajes: un tremendo contraste entre intrincados paisajes montañosos y agradables zonas costeras resuelto sin apenas transición entre ambos. Los acantilados se suceden por toda la costa, como si de graderías se tratase, aptas para vivir la enésima contienda entre la hidráulica y la estática.

Mirada hacia abajo. Cosquilleo en el estómago. Aroma de revolución en mi interior, un intento de combatir la acrofobia y el vértigo posterior. Merece la pena guardar los miedos en el mueble-bar del hotel cuando la vista es tan privilegiada. Me crezco e imagino ser Napoleón. En mi mente y desde lo alto, Ribadesella, Llanes y otras tantas se rinden a nuestros pies. Dominamos la ciudad a nuestro antojo. Un dominio efímero pero que resulta inmortalizado en una multitud de fotos e imágenes grabadas a fuego en la mente.

Un aroma de revolución que empezó a manifestarse en Irlanda, continuó su expansión en Carnavales y amenaza con extenderse también durante Marzo. Revolución que cambió los hábitos, las gentes, las compañías, abrió las ventanas y ventiló el ambiente emponzoñado por las secuelas de tanto fuego. Ahora no hay marcha atrás, la ruleta está girando y poco o nada se puede hacer, salvo confiar en la suerte. Doble o nada. All-in.

Estimada ciclogénesis: gracias. Sin tu colaboración nada de ésto habría sido posible. Gracias, porque tras largo tiempo nublados pudimos darnos cuenta de que detrás de las nubes existía un sol abrasador, que tras el fuego viene la purificación, que todo error merece redención. Nuestro error fue contar con tus vientos y mareas y el tuyo no discernir más allá del blanco o negro. La más mínima corriente de aire frío te sirve para hacer detonar una tormenta, y soplas hasta reventar. Lo has hecho siempre, bien es cierto que con buena intención, descargando donde más falta hacía tu agua, pero esta vez no mediste los efectos del temporal: inundaste el norte y dejaste que el sur muriese de sed. Y el daño ya está hecho, y el recuerdo imborrable. Jamás volverás a ser tan bien recibida como antes.

domingo, 14 de febrero de 2010

Caperucitas feroces, cuerpazos de policía y cumpleaños.

Empezamos bien. Ronaldo le casca 2 chicharros al colista. Son casi las 10:00 PM y nuestra habitual puntualidad se hace patente un sábado más. Habíamos quedado media hora antes pero a las diez en punto aún quedaba la mitad de gente por llegar. Serán los típicos atascos del sábado por la noche...

Se suceden las tapas y los platos vacíos se acumulan en el centro de la mesa. Propongo que cenar sin manos sea considerado deporte olímpico. España tendría asegurado ahí un oro en la modalidad de "ahora diga usted Pamplona". A veces pienso que mi capacidad de autohumillación es demasiado elevada, pero eso se soluciona rápidamente con dos tercios de Mahou.

Un grupo de tunos descontrolados entona con más voluntad que acierto un cumpleaños feliz. Un Robin Hood desubicado hace los coros y yo, que pasaba por allí, me limito a disfrutar de la escena. El magnate recibe por ¿error? los regalos de la pelirroja y viceversa. El entuerto se soluciona rápidamente ejecutando una sencilla permutación que aún no sabemos si dejó satisfechos a ambos homenajeados.

Tras arrasar el local y ser amablemente desalojados del mismo nos dirigimos a los baretos de marcha, si es que algo de ella sobrevive de nuestros tiempos de estudiantes de BUP y COU. Don Carnal nos obsequia con recintos abarrotados de gente, poca vergüenza y mucho calor (Joaquín Reyes diría que estaba lleno de gañanes hasta la cencerreta). Una oportunidad única de conocer a "celebrities" como Bender o Jack Sparrow. La abeja "Amaya" revolotea feliz y contagia su felicidad a todo el mundo. Un grupo reducido de Caperucitas Feroces causan estragos entre los lobos domesticados del lugar. Ratitas presumidas que pierden el móvil, gatitas que ojalá me maullaran y "ronronearan" al oído...

Y de repente la autoridad competente se infiltra en la fiesta. ¡Cómo está el cuerpo! Lejos de amedrentar a la congruencia, ésta se crece y arremolina a su alrededor. Me encantaría poder presentar una denuncia por robo... por haberme robado el corazón y hasta la poca vergüenza que me queda. Pero está claro quién llevaría las de perder en un hipotético litigio. No obstante logro arrancarle una sonrisa, toda vez que quedó claro que de chantajes "el cuerpo" no quería saber nada.

Son las 4 y volvemos a ser desalojados de otro local. Mi cuerpo quiere seguir de fiesta pero mis pies se niegan rotundamente. La solución evidente sería arrancarme los pies pero, tras profundas deliberaciones, llego a la conclusión de que los necesito de algún modo para seguir haciendo vida normal. Nos vamos a otro sitio.

¡Con la Iglesia hemos topado! Somos recibidos en el nuevo recinto por el mismo Papa de Roma... Bueno, o el Papá de Amor, que tal y como están los tiempos ya no me atrevo a realizar afirmaciones tajantes. Otro cuerpo, en este caso el de bomberos, intenta sofocar el fuego que nos arde dentro, aunque lo que consiguen es combustionarnos más aún. Somos inmortalizados con cámaras de vídeo y fotos procedentes de la fiesta privada, que sospechamos que algo tiene que ver con Cuatro TV. Enfermera, qué mal me siento...

Son las 7 de la mañana. Si fuese verano ya habría amanecido. Si fuese un día entre semana estaría levantándome para irme a currar. Curiosa concepción del espacio-tiempo, curiosa reflexión tras casi 9 horas de juerga que ya tocan a retirada. Apesto a tabaco y la boca me sabe a cartón, pero mereció la pena. Es el contrapunto de pasarlo tan bien, el precio a pagar. Muchachos: lo hemos "petao". La próxima, que sea cuanto antes.

PD: Gracias por la comilona, muchach@s. Que cumpláis muchos más y que las celebraciones se sucedan de igual manera, aunque nos cuesten la salud... mental y/o física.

viernes, 5 de febrero de 2010

Eire

Viernes. Ocho y pico de la tarde. El personal del aeropuerto, con su habitual "presteza", decide por fin abrir la puerta de embarque B21 de la Terminal T1. El pasillo nos lleva directamente a un autobús atestado de gente. Cómo cambian los tiempos, Venancio: ahora se puede ir a Irlanda por carretera, y yo sin enterarme! Minutos después el trayecto finaliza, demasiado pronto. Mi decepción es patente: aún no hemos llegado a Irlanda, pero sí al Boeing 737 que nos llevará hasta Dublín. Para colmo de males, al piloto se le cala el avión, otro ratito de retraso. Dos horas después nos encontramos sobrevolando espacio aéreo irlandés. El aterrizaje no se puede calificar de perfecto y se elevan unos cuantos murmullos. Más aún cuando descubrimos que para llegar a la terminal tenemos que caminar por la pista unos metros. Total: casi una hora de retraso. Enciendo el móvil y tomo oxígeno*.

Irlanda nos recibe con el Aerophort (Aeropuerto en gaélico) en obras y un frío notable pero típico de enero, qué esperábamos? La primera parada es, of course, un McDonalds para cenar. La siguiente, faltaría más, Temple Bar. Música en directo, prohibido fumar en el interior, buen ambiente... y pintas a 6 €. En mi paraíso particular la Guinness quizá sería un poco más barata, por lo demás es una gozada.



Sábado. Ocho y pico de la mañana. O eran las nueve? Dichosa hora menos... A patearnos la ciudad. El frío no amaina y pronto nuestros dedos, orejas y narices son sustituidos por témpanos de hielo. Hay "free tour" a cargo de una morena española. Trinity College, Dublinia, Christ Church Cathedral... Con ella nos sumergimos en mil años de historia: participamos en revueltas populares, nos resignamos ante cientos de victorias inglesas y por fin en 1921 proclamamos la independencia de la isla... Bueno, no de toda: los 6 condados que hoy forman Irlanda del Norte aún pertenecen a la "pérfida albión".

Saturday Night: toca quemar la noche pero me retiro del partido poco después de comenzarlo. El frío pasa factura en forma de resfriado y dolor muscular intenso. Pido el cambio al entrenador, que me sustituye por, a saber: un chino, un brasileño y una koreana. En el "hostel" descubro que el cuarto compañero de habitación es un finlandés llamado Kimmo. Me pregunto: hay algún irlandés en Irlanda o todos somos de fuera? Capitulo ante Morfeo...

Domingo: turismo por el interior del país. Lagos, dólmenes, pueblos típicos, cementerios celtas, parajes y panorámicas de ensueño (a pesar de la niebla y la nieve), anécdotas de la historia de Irlanda a cargo del conductor del bus que sirven para practicar inglés... Y el desarrollo de un extraño poder: caer dormido irremisiblemente cuando suena música celta.

Lunes: la vista panorámica con que nos obsequia el Gravity Bar, en lo más alto de la Guinness Storehouse, es espectacular. Todo Dublín se rinde ante mis pies. Se suceden las fotos y los gestos de exaltación de la amistad. Minutos antes fuimos obsequiados con una pequeña muestra de Guinness y con la posibilidad de tirar nuestra propia pinta (e incluso obtener un certificado por ello!), lo que explica tan espontánea efusividad. El avión nos espera en unas pocas horas y un sentimiento de pena empieza a aflorar. El martes toca currar otra vez, qué pereza...

Cosas notables/curiosas:
1º. St. Patrick's. Si la época medieval te pone, si el gótico te emociona, si te gusta la arquitectura, no dejes de visitar Irlanda. Y mucho menos la Catedral de San Patricio. Una maravilla. San Patricio es el patrón de Irlanda y su fiesta nacional es el 17 de marzo.



San Patricio, además, es patrón de Murcia, Nigeria, la isla británica de Montserrat... y de los ingenieros!

2º. Kilkenny. Ciudad del interior del país de unos 30.000 habitantes. Conocida por tener uno de los castillos más famosos de la isla. Merece la pena perderse un día entero por allí.



3º. Irlanda es el primer país del mundo cuyo símbolo oficial es un instrumento musical, en este caso el arpa. Aparece en todas partes, por ejemplo en las monedas de euro.



El símbolo oficial de Guinness también es el arpa. Para evitar que se identificase al país con la bebida se optó por darle la vuelta a una de las arpas.



Pero me temo que aun así seguiremos identificando a los irlandeses como unos borrachines, adorables pero borrachines.

4º. El deporte nacional es, además de la "barra fija", el rugby. De hecho Guinness es el patrocinador oficial del Torneo 6 Naciones, algo así como la Champions del rugby. Hay otro deporte nacional: el "hurling". Es una mezcla de rugby, fútbol y hockey. 15 contra 15 y se juega en un campo de rugby. Es tan raro que no está reconocido como deporte internacionalmente, aunque están intentando que lo sea. Kilkenny ha ganado el campeonato nacional las últimas cuatro ediciones.

Cosas inexplicables:
1º. Allí en invierno hace frío, pero debe ser que las irlandesas ya están aclimatadas a ello y no muestran pudor alguno en mostrar sus curvas y sus escotes, lo que provoca malestares masculinos y comentarios que van desde el babeo habitual a la admiración por su resistencia a las bajas temperaturas.

2º. Advierto: lo que sigue ahora es una pequeña ración de machismo gratuito. Las irlandesas... Hay de todo pero, en general, para un amante de las curvas como yo las irlandesas son mujeres muy atractivas. A este dato añádasele su afición a la bebida, la fiesta y su carácter abierto (en general, y especialmente de noche, puedes entablar una conversación con cualquier persona que pase por Temple Bar, conocida tuya o no, porque son tremendamente amigables). Pues aun así... Un grupo de españoles intentó ligarse a la guía del "free tour"! Coño, te vas a nosecuántos kilómetros de casa para intentar ligar con una española? Con lo ricas que son las irlandesas? Inexplicable...

3º. Conducen por la izquierda... Vale, esto no es muy inexplicable, pero lo que sí sorprende es que tienen la misma manía que los conductores españoles: "si la carretera tiene 3 carriles, yo conduzco por el de en medio". Con dos cojones!

4º. Trinity College hasta hace poco más de dos siglos era una universidad solamente para hombres, es más, sólo podían estudiar en ella protestantes. Las rencillas y las rivalidades religiosas de la época eran tales que un día a la semana los estudiantes (protestantes) tenían derecho a disparar desde sus habitaciones a cuantos católicos se cruzasen por delante de su ventana.

Conclusión: Irlanda mola. Y como no sé muy bien cómo acabar esta parrafada me voy al frigorífico a beberme una Guinness, así que ahí os quedáis!


* La red de móvil con la que conectó allí mi móvil fue O2, de ahí el juego de palabras tan lamentable.

sábado, 16 de enero de 2010

Ensayando con una hipotética extrapolación del canon de la SGAE.

Lunes por la tarde. Acabo de volver de la oficina. Entre el madrugón de hoy y los excesos del fin de semana descubro que en la cocina no queda nada comestible, exceptuando la grasilla adherida a la campana extractora. El desagradable sabor de la susodicha me sugiere que quizá deba bajar al "súper" a hacer la compra semanal. Actúo en consecuencia. A la entrada un amable gorila ataviado con ropas de la marca PROSEGUR me indica que para adentrarme en el recinto debo abonar una tarifa de 3 euros a modo de canon, por si se me ocurre robar una vez dentro del establecimiento. Trato de razonar con el simio pero me responde rascándose el trasero y señalándose la porra y su arma reglamentaria. Acepto a regañadientes puesto que la alternativa es la grasilla de la campana envuelta en papel de cocina. Una vez dentro me llevo sin pagar unas cervezas, una botella de Eristoff y algo de embutido.

Martes. Día del espectador en el cine del barrio. Llamo a algunos amigos y quedamos para ver la última de ese director americano tan afamado con ese actor tan cachas y que tan bien pega las hostias. Como todos nuestros móviles son "último-modelo" y llevan cámara y esas cosas, nos clavan una comisión de 2 euros. Indignados preguntamos por qué. Nos responden que es por si se nos ocurre grabar y distribuir de manera no legal la película entera o escenas de la misma. Esa misma noche todos colgamos la película de marras en un servidor del eMule.

Miércoles. Mi jefe, otro simio de dimensiones dantescas, me encarga un marrón. Debo estar en Valencia antes de mediodía para nosequé asunto importantísimo. Me prestan un coche de empresa. Enfilo Conde de Casal y me planto en la Nacional Tres. A los pocos km. me encuentro con la garita del peaje. Son 3 euros con 40 céntimos. Más otro euro adicional por si se me ocurre pasar de 120 km/h. Empiezo a hartarme de tanta mierda, mi cabreo va en aumento y una de las venas de mi frente se hincha hasta parecer el rotulador de un bingo. Pago, acelero y en un momento estoy circulando a 200. Madrid-Valencia en tiempo récord: 2 horas 12 minutos.

He tenido que hacer noche en Valencia. Es jueves. Me dirijo a la recepción para pagar la estancia en el hotel. Total: 45 euros más un recargo del 10% en concepto de canon. En ese momento me arrepiento de haber sisado el jabón, el champú y el albornoz... También debería haber arramplado con las toallas! Y ya puestos con las pilas del mando de la tele. Cojo el coche con el rostro totalmente enrojecido. No logro batir mi récord anterior. Valencia-Madrid en 2 horas y 17 minutos.

Viernes, fin de mes. Toca cobrar. Me dan la nómina. Todo normal... hasta que descubro que me han retenido un 2% de mi salario en concepto de canon. Pego un par de gritos y hablo con mi superior. Pregunto que qué jugarreta es ésta. Me responden que es por si hago un uso ilegal del material de oficina. Queda una hora de trabajo: la dedico a mirar el marca.com (oh dios mío, Ronaldo se ha roto una uña!), elmundo.es (oh dios mío, ZP confiesa ser hijo de Lucifer!), elpais.es (oh dios mío, Rajoy descubre que su niña en realidad era inventada!) y mi facebook. En la bolsa del tupper meto 7 bolígrafos, una tarrina de DVDs que está casi entera y una memoria USB. Me contengo a duras penas...

Llamo a mis colegas, nos vamos de bares. Me toca conducir a mí. Vamos al FlashDance a pegarnos unos bailes y a codearnos con las altas esferas de la sociedad, a saber: chonis que declaran ser "ex-" de Paquirrín, unos rumanos muy flipados que se creen los amos de la pista y perdonavidas de 18 años recién cumplidos en busca de chonis y/o broncas con centroeuropeos. Me acerco a la barra y pido una Coca-Cola. Son 3 euros, más 20 céntimos por si se me ocurre rellenarme el vaso con alguna botella que me haya traído de casa. Me entra un "tick" nervioso. Intento razonar con el camarero pero éste se muestra inflexible. Entro en cólera...

Sábado por la mañana. Mi abogado paga la fianza y quedo en libertad. Me quedo en casa lo que queda de "finde". Lo hemos decidido al 50% yo y un tipo llamado B. Garzón o algo así. Disfruto de las cervezas, del vodka, de la peli del martes... Me pongo un albornoz cuya inscripción es "Hotel Meliá Valencia" y me tranquilizo. Me bajo del eMule el último disco de nosequién y los nosecuántos. No me gustan, solamente lo hago por joder. Total, la multa ya la he pagado: En la mensualidad del ADSL, en el disco duro en el que meto las descargas, en los CDs en los que grabo cualquier cosa, aunque no sea música proveniente de internet... Reviso el correo: hay una multa de tráfico; un radar me ha cazado a 189 km/h en el km. 215 de la Nacional Tres. Quemo la carta. Total: ya he pagado la multa, no?

domingo, 10 de enero de 2010

Una de Ctrl+C, Ctrl+V

No tenía intención de hacerlo, pero creo que en esta ocasión merece la pena. Vaya por delante que os deseo lo mejor en este 2010 a todos: amigos, conocidos y "unas" varias. Lo que procedo a copiar-pegar a continuación me parece tan brutal, tan acertado y tan bien escrito y explicado que lo único que puedo hacer es descubrirme, aplaudir y difundirlo. Es un artículo de Javier Moltó en km77.com. Dejo el link aquí.

Tengo una ferretería pequeña y no le pago los tornillos a mi proveedor. Le debo 100.000 Euros. Me denuncia ante el juzgado y quizá dentro de dos años se produzca el juicio, se sigan los procedimientos y me embarguen los bienes.

Un amigo mío tiene una web y pone enlaces de descargas de música. La SGAE lo denuncia ante la Comisión de Propiedad Intelectual (perteneciente al Ministerio de Cultura) que instruye el caso y lo presenta ante el juez, al que la ley impone un plazo de cuatro días para resolver el cierre de la web.

El gobierno aduce, para tratar de forma diferente los dos casos, que la música pertenece a “Propiedad Intelectual” y que los tornillos pertenecen a “Propiedad Patrimonial“. La diferencia entre las dos propiedades es diáfana, a jucio del gobierrno: “La propiedad intelectual” es un Derecho Fundamental y cualquier otra Propiedad Patrimonial no.

Muchos juristas ya han publicado desde ayer (cuando el gobierno aprobó el proyecto de Ley) que la Propiedad Intelectual no es Derecho Fundamental y que por tanto esta ley (si se aprueba la redacción actual) será rechazada por el Tribunal Constitucional.

Hay dos cosas que me inquietan de este proyecto de ley aprobado por el gobierno, aparte de la inseguridad jurídica que crea.

1) ¿Por qué los “creadores” tienen más capacidad de presión ante el gobierno que los fabricantes de tornillos o de cualquier otro tipo de bien con el que se comercia?

2) ¿Qué motivos pueden mover a un gobierno a hacer el ridículo de forma estrepitosa y a un Ministro de Justicia decir que la Propiedad Intelectual es un derecho fundamental y ponerla a otro nivel que el resto de propiedades?

Las propiedades se compran y venden con dinero. Los Euros que se utilizan para pagar los derechos de autor tienen exactamente el mismo valor que los Euros que se utilizan para pagar tornillos. ¿Pretenden los “creadores” que sean más fundamentales los euros que perciben ellos que los euros que percibimos los demás? ¿O es el gobierno el que lo pretende?

Algunos “creadores” quizá no puedan vivir de su “creación” en los próximos años. Quizá haya muchas personas que no estén dispuestas a pagar para verlas o escucharlas. Tendrán que buscarse otro modo de ganar dinero.

Yo, que hago unas argollas divinas con el humo del tabaco, siempre he considerado que la gente debería pagar por verlas. Voy a acudir a la Comisión de Propiedad Intelectual para que obliguen a cerrar los ojos a todos aquellos que me rodean cuando fumo. Lo malo es que mis argollas no duran cuatro días. La resolución tendrá que tomarse en décimas de segundo. De lo contrario mis Derechos Fundamentales se verán conculcados.

Sencillamente... Bravo!

viernes, 25 de diciembre de 2009

El segundo advenimiento de Dios.

No, no me he vuelto loco, ni se ha apoderado de mí el espíritu de Rouco Varela y sus secuaces. Lo mío va más por el paganismo puro y duro, la adoración de seres que no obran milagros pero que son extraordinarios en lo suyo.

Era un rumor, quien más quien menos no sabía que creer. Muchos no daban crédito a la futurible noticia, pero acabó confirmándose felizmente hace unos días. Michael Schumacher, el "Kaiser", vuelve a la competición. El profeta ha vuelto por Navidad. Y yo, un siervo, un fanático de la F1, no podía resistirme a dedicarle un espacio en mi rincón del universo.



Michael nació un 3 de enero del año 1969, con lo que volverá a la competición a unos nada desdeñables 41 años. De pequeño no despuntó en los kartings pero fue progresando hasta llegar a ser subcampeón mundial júnior a sus 16 primaveras. Pasó fugazmente por dos categorías inferiores a la F-1, donde conoció a su manager y a su actual esposa (que por entonces era novia de otro piloto que más tarde también llegaría a la F1, Heinz Harald Frentzen, y evidentemente le costó la enemistad con éste). En el año 1991 desembarca en la F-1.

Debuta ese mismo año en el GP de Bélgica con un coche de bajo nivel (un Jordan), en un circuito que apenas conocía y bajo un aguacero típico de esa zona del continente. Aún así logra clasificar 7º en los entrenamientos, superando con mucho a su compañero de equipo. Abandonó en carrera por problemas mecánicos, pero su actuación enamoró a un tal Flavio Briatore que lo incorporó a su equipo a la carrera siguiente. Ese equipo era el mítico y desaparecido Benetton. Al año siguiente gana su primera carrera, precisamente en Bélgica.

1994 es un año de luces y sombras. En Imola (San Marino), en uno de los fines de semana más negros de la historia del automovilismo, pierden la vida dos pilotos: Roland Ratzenberger y otro mito como Ayrton Senna. Schumacher ganó esa carrera, pero todos perdimos a una leyenda. Yo lloré aquella tarde del puente de mayo. Ese mismo año nuestro amigo germano se proclama campeón del mundo no sin polémica (compañera inseparable en sus aventuras), puesto que en la última carrera de la temporada se choca deliberadamente con Damon Hill, máximo rival al título aquel año, quedando ambos fuera de carrera. No hubo sanción. Un año después revalida su título sin apenas oposición por parte de sus rivales: barrió sin piedad. Ferrari le ficha a él y a todo su séquito, hombres de confianza que se encargarían de poner a Ferrari nuevamente en lo más alto. De entre esos hombres uno destaca sobre todos las demás: Ross Brawn, el gran gurú de la F1.

1996. Ferrari apenas puede hacer nada contra el imperio Williams. Damon Hill se desquita del mundial perdido dos años antes dominando con mano de hierro toda la temporada (a bordo de un coche con el número 0, curioso). La decepción es patente. Se llegó a decir que Jean Alesi se había ido de Ferrari pero se había dejado al perro (en clara alusión a Michael).

1997. Tras un invierno de mucho trabajo y un coche algo mejor le disputa el mundial hasta la última carrera a Jacques Villeneuve. En esa última carrera Schumacher intenta una maniobra suicida que acaba con el abandono de ambos pilotos. En esta ocasión sí hay sanción para Michael, que pierde todos los puntos conseguidos durante esa temporada.

1998. Mika Häkkinen gana su primer mundial. McLaren hace un coche estratosférico, fruto del cuál surge el mote de las "flechas plateadas". Aunque buena parte de su éxito reside en esta maniobra de su compañero de equipo en Bélgica:



1999. Michael sufre un accidente brutal en Gran Bretaña. Se pierde 6 carreras, por lo que no es rival para el título. Reaparece a final de temporada para intentar ayudar a su compañero de equipo de entonces (Eddie Irvine) a ganar el mundial. El objetivo no se cumple y Häkkinen vuelve a coronarse campeón, pero es la primera vez que se ve realmente un coche competitivo y a la altura de un megacampeón.

2000. La lucha entre Mika Häkkinen y Michael Schumacher es preciosa. Van con el cuchillo entre los dientes GP tras GP. El finlandés nos regala una de las mejores maniobras (si no la mejor) que se recuerdan en la historia de la competición. Nuevamente en Bélgica:



De poco le sirve al nórdico, puesto que pierde el mundial unas pocas carreras después y por muy pocos puntos de diferencia.

2001-04: Schumacher y el equipo Ferrari pasan el rodillo allá por donde aparecen. Son años de dominio incontestable, casi insultante. Con un solo "pero": 2002, GP de EE.UU. Barrichello era líder de carrera, pero las órdenes del equipo Ferrari le hicieron ceder su posición en favor de su líder. Semejante (y patético) espectáculo da lugar a una reacción por parte de la FIA que desde ese año prohíbe tajantemente las órdenes de equipo que puedan influir decisivamente en el resultado final de una carrera.

2005: Todo cambia. Unos años atrás aparece en el horizonte otro piloto llamado a marcar una época: Fernando Alonso. La promesa se convierte en realidad y el español, con un Renault, gana el mundial con dos carreras de margen sobre Kimi Raikkonen. Ferrari, hastiada de tanto éxito, se echa a dormir ese año, en el que solamente obtienen una victoria, fruto de otra polémica, esta vez con los neumáticos, en el circuito de Indianápolis. Esa carrera la disputan tan sólo 6 coches, el resto abandonaron en la primera vuelta porque no veían garantías de acabar la carrera sin sufrir graves accidentes. Fruto de uno de ellos el "hermanísimo" Ralf se perdió alguna que otra carrera ese año.

2006: Otro gran duelo entre campeonísimos. Alonso contra Schumacher, leyenda saliente contra leyenda en ciernes. A falta de dos carreras empatan a puntos. Schumacher lidera en Japón la penúltima prueba sobre el español. Entonces pasa algo increíble: el Ferrari sufre su primera avería en 6 años! Schumacher se ve obligado a abandonar una carrera que gana Alonso y que sentencia el mundial. Schumacher se retira como piloto ese mismo año.

2007-09: Schumacher se hace asesor del equipo Ferrari, cargo que no le impide probar suerte en otro tipo de competiciones, como las "Superbikes" en versión europea. No tiene demasiada fortuna y sus caídas son abundantes. En una de ellas se daña el cuello, lesión que le impide volver a los circuitos en 2009 para sustituir a Felipe Massa, de baja desde Hungría por el durísimo impacto de una pieza del coche de Barrichello contra su cabeza. Pero el alemán no se rinde y Ross Brawn le da una segunda oportunidad para 2010: piloto oficial del equipo Mercedes. Vuelve el mejor, vuelve el genio. Pondrá en su sitio a tanto jovenzuelo?

Palmarés:
7 títulos mundiales.
91 carreras ganadas.
154 podios.
68 poles.
76 vueltas rápidas.
1.369 puntos.
Etc, etc...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Fuego.

Fuego. Fuego en los tejados. Reina la confusión y el pánico ansía sus cinco minutos de protagonismo. Lucifer no entiende de escapadas de fin de semana, ni de sábados por la noche. O quizá sí. Incertidumbre en las escaleras. Silenciosas dotaciones de bomberos, sin nadie a quien apremiar, se presentan en el lugar de los hechos. Sólo ha sido un susto y la magnitud del evento queda diezmada por el sueño y la fina lluvia que cae sobre la sierra. En estos tiempos inciertos hasta el infierno anda en crisis de creatividad. Un valiente desafía al frío mostrando su torso y de repente todos ansiamos que se lleve un manguerazo por idiota.

Fuego. No parece tu mejor momento del día. Pero aguantas con la esperanza de que la noche se vaya enderezando. Sin embargo las chispas no dejan de surgir. Y acaban por prender en tu mente y en tu ánimo. Y yo, torpe de mí, sin nada a mano para apagar la llamarada que consume tu buen humor, encima derramo un bidón de gasolina de esos que un día de verano me prestó una niña llamada Lisbeth Salander. Te consumes y me quedo sin palabras. La nieve aparece, milagrosa y radiante, y me ayuda a encontrar las palabras entre bolazos y fotografías de Cotos. El fuego se extingue pero aún sigo pensando cómo puedo ser tan idiota a veces.

Fuego. Miradas que derriten. Ardores de estómago. Manos que se entrelazan, abrazos que se prolongan. Hasta que ambas respiraciones se sincronizan. Dos corazones latiendo como uno. Tabernas irlandesas que suministran amparo a uniones fugaces y no tan fugaces. Celebramos que formáis una pareja estupenda y nos dedicamos a lo nuestro. Pero no todos los días son fiesta y Musa decide que hoy está demasiado sobria como para hacerme caso. Toca retirada. Se avecina tormenta, lo sabemos, y aún nos explicamos por qué mañana tiene que llover. El hombre del tiempo, carente de puente y errático en sus predicciones, clama venganza y nos hace la guerra por su cuenta. Pero mucho tiene que llover para apagar el fuego, vuestro fuego, aquél que bendijimos en el Museo del Jamón.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Espectacular.

Espectacular. No cabe otro calificativo para definir semejante actuación. Ronaldo reaparecía tras varios años de ausencia por una lesión en el dedo meñique de la mano derecha. Y lo hizo a lo grande: tres brillantes bicicletas y un posterior caño al árbitro del encuentro que asombraron a propios y extraños. Nadie le dijo que el colegiado a priori no formaba parte del equipo contrario, teoría que el propio trencilla se encargó de rebatir minutos más tarde tras pitar dos penaltys inexistentes y expulsar a varios jugadores del Madrid que protestaban por el contínuo lanzamiento de animales vivos al campo. Resultado final: Ciempozuelos 3 - Real Madrid 0.

Nadie daba crédito a lo que veía. En el bar todo el mundo se frotaba los ojos y bebía para olvidar lo sucedido. Minutos después, yo salía despedido por una ventana del local mientras las sillas volaban de un lado para otro. Es lo que tienen los "derbis": sacan lo peor de cada uno. Concretamente, a mí me sacaron del bar.

Recupero el conocimiento en el coche de unos amigos. Les pregunto si me van a llevar al hospital y me responden que a donde vamos no necesitamos hospitales, ni medicinas. Que el Líder es infinitamente bondadoso y sabio y sabrá cómo disponer de mí. Me tranquilizaría más que me llevaran a cualquier sala de urgencias y protestaría, pero me duele demasiado la cabeza para ello y además a los colegas se les ve muy convencidos. Me rindo y vuelvo a dormirme. Tengo un sueño erótico y, acto seguido, una erección. Despierto besando el reposabrazos trasero.

Tras aclararme la boca y desalojar de la misma los pelos de la tapicería nos adentramos en el chalé. Nada más entrar nos despojan de nuestras ropas y nos obsequian con una bata blanca. Hay varias fotos de un tipo que no sé quién es en todas partes pero huele a limpio. Espero que aquí puedan atenderme y curarme. Mi decepción se hace patente en el momento en que alguien enciende un proyector y pone una película aburridísima de ese tal Líder. Vuelvo a quedarme frito. Despierto entre un mar de loas y alabanzas al Señor del Séptimo Cielo, artífice de la Salvación Perpetua. Aparece un señor con gafas de sol. Inmediatamente le reconozco: es el de las fotos. Nos invita a un cóctel y a un último rezo en pro de la Salvación. La oración es un coñazo y el cóctel huele a alcantarilla. Aún así la gente está entusiasmada y bebe sin moderación. "Como se entere la Benemérita se pone las botas con estos", me da por pensar. Doy de beber a una planta que había por allí y me largo tras sortear a varios exaltados.

Robo... perdón, tomo prestado el coche de mi colega y vuelvo a la ciudad. Aparco en una parada de autobuses (total, el coche no es mío...) y mando un SMS a un colega contándole lo sucedido y preguntándole por qué él no se había apuntado al fiestón de mis colegas. Los bares siguen ardiendo y algunos están ahorcando peleles que recuerdan a varios miembros de la primera plantilla del Madrid. En ese preciso momento pienso en ti y sufro otra erección. Me encantaría dormir contigo esta noche, curiosear entre tus piernas y olisquear tu pelo enmarañado a la luz de la lámpara de una mesilla. Pero sé que eso es imposible y tu imagen hace aflorar en mis ojos un mar de lágrimas; el recuerdo del spray anti-violadores de la última vez que nos vimos aún está muy fresco. Aún así no me doy por vencido y te mando un mensaje. Tu respuesta es inmediata: "q t foye 1 pez, pdazo d kbron.djame n paz d 1 puta vz,kaxo mirda.puto maniatico d los webs.la prxima vz t mto l spray x l culo". Vuelvo a llorar...

Rendido aparezco en casa. Decido empezar aquél libro que me compré hace tres años por recomendación de un programa de radio que nada tenía que ver con el noble arte de la prosa. La cosa promete: un apestoso mono defeca ante decenas de curiosos. Sabe que es su minuto de gloria y decide prolongar el show: ante el deleite de los presentes deglute con fulgor parte de sus propios excrementos y el resto lo arroja a la congregación formada a su alrededor. Todos aplauden entusiasmados. Espectacular.



P.D.: Al día siguiente la plantilla del Madrid fue fusilada en la Plaza Mayor. Quien ordenó los disparos fue un tal Ramón Calderón. Los periódicos además abrían con la noticia de la desarticulación de una secta que planeaba un suicidio masivo en un chalé de las afueras. Los jóvenes allí presentes fueron rescatados y salvaron la vida gracias a un SMS que recibió un colega picoleto y un oportuno lavado de estómago con Ajax Pino.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Ya viene la guerra...



Se llaman 30 Seconds To Mars. Son un grupo norteamericano de rock [añádasele la etiqueta que a cada cuál le plazca o llene] formado por tres miembros. El vocalista, llamado Jared Leto, es un ovo-lacto vegetariano (cágate lorito) actor de Hollywood pero, según la leyenda, rechaza tocar en locales que aprovechen tal circunstancia para promocionar el evento. Su hermano, Shannon, es el batería.

Llevan dos discos de estudio publicados desde 2002, en muy pocas semanas lanzan el tercero: This Is War. Entre tanto, han publicado ya el primer single: Kings & Queens. Y con ello el preceptivo videoclip, un corto de unos 6 minutos (excluyendo títulos de crédito y demás) realmente brillante.

Las líneas maestras del grupo son una instrumentación impecable, una voz desgarradora, melodías contundentes y letras elaboradas. No llegan a la dureza de My Chemical Romance pero sin duda son mucho más agradables que el último e inexplicable disco de Linkin Park, por ejemplo. La estética es marcadamente "emo" y tal influencia creo que se refleja fielmente en el estilo musical. Ejecutan videoclips muy elaborados y llamativos, como no podía ser de otra manera teniendo a un actor de cine al frente.

Para quien no sepa quién demonios es ese tal Jared Leto: su papel más meritorio fue en Alejandro Magno, donde interpretaba a Hefestión (compañero de batallas del susodicho, encarnado por Colin Farrell). También intervino en El Club De La Lucha, American Psycho, La Habitación Del Pánico, El Señor De La Guerra (con Nicholas Cage), Réquiem Por Un Sueño, etc. Le tachan de sex symbol (más o menos como yo), aunque prefiero que sean mis Musas las que opinen acerca de tal condición.

Para ellos, la guerra empezó en 1998, año en el que comenzaron su andadura en el mundo de la música. Para mí empieza mañana. Mi temporada como "rookie" se ha acabado, la bici ya no tiene ruedines y el suelo está ahora más duro y lleno de cristales. Sólo espero que tras cada caída haya una levantada. Y seguir adelante y luchando, que para eso me entrené y por eso es una guerra. Os dejo con otro brillante vídeo y single extraídos del anterior disco. Que tengáis una feliz semana.



PD: Especialmente tú, Musa anónima y efímera que el viernes osaste compartir borrachera, saliva y piel con un ser como yo. Puede que no te vuelva a ver, tampoco me importa, pero ya estás en mi lista de noches para el recuerdo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Cinco Punto Cero.

28 de octubre. Apto por compensación. Música celestial. Tras varios años de fiascos por fin gano mi particular final de la Champions. Sufriendo mucho. Por penaltys. Pero qué más da. Ya he levantado el trofeo, ya hemos entonado el manido "We are the champions" y ahora vamos con celebraciones y ofrendas varias.

29 de octubre. Saladitos por cuenta de la casa. Intentamos contactar con John Galliano para que nos diseñe una pancarta conmemorativa. Las negociaciones fracasan. Llamamos al autor del nuevo plano del Metro. Sus bocetos no nos convencen (no me reconozco entre ángulos tan estrictamente rectos y, además, mi oreja izquierda no tiene correspondencia con la línea 3). Llamamos a Fernando, el becario. En 5 minutos y con Paint ejecuta el trabajo. El resultado es impecable dadas las circunstancias y el coste es mínimo para las maltrechas arcas de la empresa. Musa se ríe de mí argumentando que muy pronto echaré de menos la época estudiantil-becaria (a buenas horas).

30 de octubre. Fiesta de la cerveza. Con ese nombre es imposible que algo salga mal. Reencuentro con viejas amistades, a saber: un antiguo compañero del colegio, la novia de un antiguo compañero del colegio, las amigas de la novia de un antiguo compañero del colegio... Salchichas alemanas, mostaza y ketchup, patatas fritas, música en directo... Y Paulaner a 7 euros el litro. Debo estar en el paraíso. Un señor de Bruselas arroja un avioncito kamikaze de papel. Me da a mí. Se escusa diciendo que quería darle a otra persona. Pide perdón en una mezcla de español, italiano e inglés. Todos reímos, alguien enciende un porro y de repente todos nos acordamos de que alguna vez fuimos a Ámsterdam y lo pasamos de la hostia. A la salida Madrid está centrifugándose y Musa decide regatearme y coger el Metro.

31 de octubre. Halloween. El espíritu de Freddy Kruger empieza a apoderarse de mi cuerpo. Comienza por las extremidades inferiores, va subiendo por el tronco, copa las extremidades superiores y, cuando la transformación está a punto de culminarse mi madre cambia de canal y pone Viernes 13. Jason culmina el trabajo, en contra de mi voluntad. Y es que con la máscara se hacen complicadas determinadas cosas básicas como, por ejemplo: comer, beber, respirar o ligar. Musa me trastorna y confunde. Catwoman me seduce con felina discreción. Una pitonisa me lee el futuro que sucedió hace tres semanas. Una monja me da su bendición y mucha comida. Frankenstein en realidad era Joker, un par de hombres del clero clavan un hacha en la cabeza de un enfermo y sorprendentemente ninguna oveja resulta violada (todo lo contrario que el puf de Ikea). Decido no beber más, con estas visiones ya tengo suficiente.

1 de noviembre. GP de Abu Dhabi. Pedro Picapiedra acaba 14º. El TroncomóvilGP no da para más. La carrera la gana Pierre Nodoyuna, aunque Penélope Glamour ha apelado a los jueces. Sostiene que el Súper Ferrari del sr. Nodoyuna tiene trucado el difusor trasero y provoca efecto suelo. Se abre una investigación. Mientras tanto, el calvo de La Sexta (anteriormente el calvo de Telecinco) se lamenta de la mala suerte que tienen los pilotos españoles y llora a moco tendido cuando Pedro anuncia que cambia de equipo para el año que viene. La emoción es superior a sus fuerzas. Jamás se vio una historia de amor tan bonita en la máxima competición. Musa sigue dándome esquinazo y decido escribir estas líneas sin su ayuda. Espero sus comentarios y reproches.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Un día normal.

6.45 AM. Un señor al que me cuesta reconocer irrumpe en mi cuarto, poniendo fin de esa manera a un sueño maravilloso en el que algunas veces me toca una quiniela, otras un coche, otras una mujer… Dice ser mi padre y hacerlo por mi bien, para que no me duerma. ¡A lo mejor lo que quiero es precisamente eso, dormir!


6.50 AM. Retomo mi frenética actividad: penetrar en fases REM y concebir fugazmente intrigas irreales, pero felices.


7.15 AM. Suena el despertador. Decido apagarlo y apurar 5 minutos más.


7.20 AM. Suena el despertador. Decido apagarlo y apurar otros 5 minutos más.


7.25 AM. Suena el despertador.


7.26 AM. Un despertador es arrojado al vacío. El alboroto que esto causa me obliga a levantarme y a pedir disculpas por mi mal humor mañanero, por otra parte habitual. Procedo a prepararme un suculento desayuno.


8.00 AM. Cojo el autobús. Como no hay sitio libre decido viajar en el maletero como parte del equipaje, junto a un ecuatoriano, un nigeriano y tres señores de Bucarest. El espacio es escaso, no hay aire acondicionado y el conductor toma las curvas a velocidades poco recomendables hasta para un coche de rallies. Pero al menos no viajo de pie ni en las rodillas del conductor.


8.30 AM. Maltrecho por los golpes del equipaje, los extranjeros y las paredes del raquítico compartimento me dirijo al Metro.


8.32 AM. Monto en el tercer vagón. La sensación es igual de agobiante que en el maletero del bus.


8.35 AM. Nos desalojan del tren debido a una incidencia en la línea. Al parecer debida a que una señora se ha puesto a tender la ropa en la catenaria de la estación de República Argentina. Ésta aduce que no puede hacerlo en su ventana como venía haciendo habitualmente debido a la lluvia y apela a la voluntad y comprensión de las buenas gentes que utilizan el transporte público.


8.40 AM. Una vez solucionada la incidencia retomamos el viaje. Metro pide disculpas a sus clientes por los retrasos e inconvenientes creados.


8.50 AM. Tras otras tres detenciones irregulares, una de ellas provocada por una furgoneta de reparto aparcada en doble fila en pleno andén, llego a mi destino. Cojo una espátula y con ella me deshago de los cuerpos que, entre calores y apreturas, han quedado adheridos a mis ropas en el vagón. Salgo a la superficie.


9.00 AM. Entro a la oficina. Saludo al personal. El personal me devuelve el saludo y yo les devuelvo el desayuno. Tanto ajetreo me ha afectado al sistema digestivo. Es normal por otra parte. La muchacha de la limpieza celebra el alumbramiento; por fin tiene trabajo de verdad, y no lo que estaba haciendo hasta ahora.


9.02 AM. Enciendo el ordenador.


9.06 AM. Presiono “ctrl+alt+supr”.


9.13 AM. Introduzco mi nombre de usuario y contraseña.


9.26 AM. Tras un acalorado debate con mi compañero Fernando en el que se discutía acerca del tamaño de los pechos de dos actrices de renombre y de la calidad individual de Cristiano Ronaldo, Messi y Agüero descubro que mi ordenador acaba de cargar el “putowindowsdeloscojones XP”. Hago clic en el icono del correo.


9.32 AM. La bandeja de entrada se abre por fin y me anuncia que tengo 5 mensajes nuevos. Abro el primer mensaje.


9.36 AM. Imprimo el primer mensaje. Abro el segundo.


9.45 AM. Error fatal al tratar de mandar el segundo mensaje a “Correo No Deseado”. Reseteo el ordenador.


9.54 AM. Tras un par de puñetazos a la CPU y otros tantos gritos ahogados pido asilo político en el ordenador de enfrente. Imprimo los correos que me quedaban por leer.


9.55 AM. La impresora no tenía papel. Maldigo la dejadez del personal y cargo de papel la bandeja número 1. Abandono la estancia con el botín, que asciende a 9 folios impresos por una cara.


10.00 AM. Tras una hora de duro trabajo abro un archivo pdf al azar y fijo la vista en un punto sito entre la pantalla del ordenador y el infinito.


10.05 AM. Para aparentar que soy un miembro productivo tecleo al azar y muevo el ratón de forma errática. Sin querer he mandado amenazas de muerte a varios de mis contactos. Procedo a redactar emails de disculpa a todos y cada uno de los afectados.


10.30 AM. No hay nadie vigilando mi pantalla del ordenador. Abro marca.com.


10.35 AM. No hay nadie vigilando mi pantalla del ordenador. Abro as.com.


11.00 AM. Mi compañero Fernando me arranca el teclado de la cara. Me he quedado dormido tecleando formula1.coooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo


11.02 AM. Celebro que sigo vivo desayunando en el bar de abajo. Zumo, bollo y café: 3 €. Menú del día: 9,20 €. Verle el escote a la camarera: no tiene precio.


11.45 AM. Reconfortados por el suculento desayuno nos reincorporamos a la oficina. Mi jefe está sodomizando a la telefonista y la chica de mi derecha se queja del frío que hace en agosto mientras enciende el calefactor. Me enjaretan 8 gigas de información. Todo debe estar listo para dentro de 48 horas. Todo normal.


11.47 AM. El presupuesto de la obra está mal. Habrá que trabajar el doble. Celebro el acontecimiento al grito de “esta tía es gilipollas”.


12.58 PM. Pasando a limpio el Capítulo 3 del Presupuesto sufro una erección. Miro hacia abajo y pregunto: “¿Qué coño has visto tú que no haya visto yo?”.


14.00 PM. Hora de comer. Menú del día: sucedáneo de espaguetis con sucedáneo de tomate y filete de sucedáneo de ternera. Bebida, pan correoso y postre caducado de marzo de 2008 al irrisorio precio de 9,50 €. Todo un lujo.


15.15 PM. Finalizan tanto la pitanza como la tertulia vespertina. Se retoma la actividad.


17.46 PM. He vuelto a quedarme dormido. Lo atestigua una ventana del explorador de Internet que jura por dios que no encuentra la página telefonica.es/empreeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesdfzcsf


17.49 PM. Me dirijo al baño. Me miro al espejo. Procedo a desincrustar la tecla “R” de mi ojo derecho.


18.26 PM. Finaliza la intervención quirúrgica con éxito. Procedo a sacarme la barra espaciadora del oído izquierdo.


18.40 PM. Tras un par de arcadas la intervención se realiza a plena satisfacción del cliente. Vuelvo a mi sitio. Reubico la tecla “R” y la barra espaciadora en su sitio. Advierto con desazón que faltan más teclas.


18.43 PM. Sólo m falta una tcla por ncontrar. Mnos mal qu ya quda mnos para irm a casa.


18.49 PM. Yaheencontadolateclaquemefaltaba,perolabarraespaciadorasehadesacopladodesulugar.


18.53 PM. He ReCoMpUeStO El tEcLaDo PoR FiN, pErO HaY uNa LuZ qUe No dEjA dE PaRpAdEaR. NO lE DoY iMpOrTaNcIa aL hEcHo.


19.00 PM. Fin de la jornada laboral. Vuelta a casa. Cojo el Metro nuevamente.


19.20 PM. Cojo de nuevo el bus. Hay sitios de sobra, lo que es recibido por los ocupantes con sorpresa y gritos de alegría. Alguien descorcha una botella de champaña y se la ofrece al conductor, que la acepta de buen grado.


21.28 PM. Tras un bonito periplo por la Comunidad de Madrid y en sentido contrario de la circulación, aparezco en casa. Devoro la cena.


22.25 PM. Saco un nuevo despertador del cajón. Miro el correo de los amigos, miro el SPAM. El SPAM gana por goleada, 12 a 1, como a Malta en el 82.


22.27 PM. Miro el facebook.


22.30 PM. Miro el tuenti.


03.42 AM del día siguiente. Intenso dolor de cuello y sabor a teclado Logitech en la boca. Creo que es hora de dormir. Hasta mañana si dios quiere, y si no quiere me da igual (Siniestro Total dixit).

viernes, 25 de septiembre de 2009

Paísss (Parafraseando a Forges)

Martes, 22 de septiembre. He vuelto a fracasar. A 100 metros de la meta. Se veía venir: si lo único de lo que eres capaz en un examen es poner tu nombre (y a duras penas) significa que la cosa está muy dura, como diría Nacho Vidal. Resultado: 4 aprobados y el resto, hasta unos 60 alumnos, con cara de tonto. Unos más que otros. Y yo más que los unos. Otra tropelía más que añadir a una larga lista de jugarretas (entre ellas, un par de suspensos con 4,9). El cabreo despierta.

Tras conversar con un profesor llego a la conclusión de que en realidad les importo lo mismo que un trozo de mierda en pleno centro de la Castellana. Que mejor acudir al Tribunal y que él decida si me licencio ahora o el año que viene. Siempre es mejor eso que preocuparse del alumnado y molestarse en orientarle. ¿Hacerle la vida más fácil? Ya ves tú, con lo bien que se vive en el despacho sin tener que soportar, ora a los mocosos de segundo año, ora a los números de matrícula (en ocasiones muy) por debajo del 21.000. El cabreo aumenta considerablemente.

Está bien, reconozcamos las cosas: disto mucho de ser un alumno modelo. Unas veces por incompatibilidad de horarios y otras porque la carne es débil y sucumbe fácilmente. Pero el esfuerzo está ahí y nadie puede negarlo. Podría haber hecho más por un lado, pero posiblemente me condenaría por el otro (hágase el símil siguiente: tratar de taparse con una manta pequeña; si te tapas la cabeza no te llega a cubrir los pies y viceversa). Y yo no soy uno de esos cerebritos que avanzan a curso por año o que acaban en 7 u 8 años, especímenes estos bastante raros de encontrar, por otra parte. Y para colmo, vivo a 45 minutos de cualquier parte, por lo que cualquier esfuerzo suplementario implica casi 2 horas de más en el transporte público. Pero eso ellos no lo saben, y no les importa lo más mínimo. Con lo que el cabreo ya tiene dimensiones casi históricas.

Pero es normal: nadie nos valora. Somos unos desgraciados. Construimos, dirigimos, nos jugamos la cara ya desde la época universitaria, luchamos contra todo y más. Y nadie nos lo reconoce, salvo que te llames Florentino o te apellides Villar-Mir, por ejemplo. Pero nos da lo mismo. Nuestro trabajo, nuestro mérito y nuestro orgullo nos lo quedamos para nosotros. Dejemos que los focos atonten y confundan a los mediocres mientras que los demás trabajamos y sacamos las castañas del fuego.

Asistamos, pues, al lamentable espectáculo que presenta nuestro amado país. La clase dirigente pierde la vergüenza al ritmo que se pierden los empleos. Algunos dan clases de política internacional y se olvidan que tienen lo nacional hecho unos zorros. La oposición culpa al gobierno, éste a la crisis, ah no, que no hay crisis, pues la culpa es de la oposición. Finalmente se decide que la culpa sea de las nubes por no llover todo lo que debían y todos hozan y se revuelcan de alegría en su propia charca. Antes muerto que abandonar el sillón, escaño o cualquier otro artefacto que dote de notoriedad.

Sigue considerándose “Fiesta Nacional” coger a un toro y atravesarlo con lanzas y/o apalearlo hasta la muerte. O prenderle fuego a las astas y echar a correr delante de sus narices. Si eso lo hiciéramos con perros o gatos, seguro que pensaríamos que es una atrocidad, pero como es un toro y “total, si no es en el campo, lo iban a matar en una plaza”, pues da lo mismo. “Si los crían para eso”, grita un intelectual con boina. ¿Seguro que el toro no preferiría aparearse regularmente con una vaca y comer pasto hasta reventar?, me pregunto yo.

Y con tanto nivel intelectual es normal que afloren personalidades de tercera con sueldos de primera. Ahora la heroína es una señora que en su día se la chupó a un torero y lleva viviendo de ello desde entonces. ¿Estudios? No, gracias. Con los modales más exquisitos que se hayan exhibido nunca demuestra a todo el que ve Tele5 que ella no es una amante despechada mientras los intelectuales con los que comparte plató apoyan sus argumentos con refinadas sentencias. Alguien llama “hijo de puta” a un tercero, se responde con un sonoro “pedazo de mierda”, dos se levantan y se castigan el costado a base de puñetazos y patadas, todos gritan como simios en celo y los dirigentes de la telebasura se frotan las manos. ¡Otro puntito de “share” al bolsillo! Los bufones de la corte siguen cumpliendo su labor, varios siglos después.

Los futbolistas hacen su agosto en España. Dinero no hay, pero si se trata de fichar al mejor jugador de la Polinesia Francesa se hace lo que sea. ¡Faltaría más! Y “cuanto más dinero cobro, más contento estoy de pertenecer a un club histórico como éste”… Vale, me gusta el fútbol, no pienso negarlo, pero… ¿es necesario pagar tanto dinero a señores cuyo único mérito es darle patadas a un trozo de cuero? Debe ser que sí, visto el caché de la famosa “ex” del torero, del hijo de la afamada folclórica o del vecino del amante del cuñado de aquel talentoso concursante de cierto concurso de televisión (que emite Tele5, ¡faltaría más!).

Y mientras tanto, la gente que realmente merece la pena, haciendo cosas que realmente valen. Porque el número 10 del equipo de fútbol no sabe de estructuras ni hormigones, ni la “ex” del torero tiene ni idea de telecomunicaciones o programación. A esos les va más la mediocridad en directo, el anonimato a medio plazo y la desgracia posterior, mientras lo nuestro es el trabajo sin hacer ruido y la satisfacción de no ser los bufones de la corte.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El fin del mundo y otros desastres.

No se hablaba de otra cosa en la calle. Se acercaba el final. Era el apocalipsis. La gente oraba por sus almas y buscaba refugio en catedrales, sinagogas, mezquitas... e incluso pagodas, por más que el camarero del restaurante chino se empeñase en explicar a todos esos pecadores que El Buda Feliz no contemplaba por el momento oficiar misas religiosas y sí menús a domicilio por 6 €.

Se acercaba el día fatídico: el nueve del nueve del (dos mil) nueve, 9-9-9, que al revés significa el 6-6-6. Dígitos éstos que, por mucho que se empeñe Florentino, no significan sistemas válidos de juego para el Real Madrid. En cambio simbolizan el parto (por los pies, intuía yo) del Anticristo y el advenimiento del fin de los tiempos. Ya era tarde para arrepentirse. La crisis, la gripe A, la gripe B, la normal, los impuestos, el paro, el (des)gobierno de ZP... Todo eran indicios en torno a lo mismo: nos vamos a cagar la pata abajo! Todos esos pecados cometidos en tiempos de bonanza serían pagados con creces: meter en la hipoteca el DVD grabador, el coche y hasta la tele del cuarto de estar; mear fuera de la taza y echar la culpa al suegro; comprarse un Fiat cuando todo dios sabe que son una mierda; ver un especial de Ana y los 7 en el que Ramón García sale desnudo de una tarta; atropellar a aquella pobre anciana con el coche de tu padre y después darse a la fuga; votar a IU... Todo eso lo sabe Él y ahora toca resarcir el daño provocado.

Amanece el miércoles 9 del 9 del 9. El calor aprieta. Sin duda está aclimatando la ciudad para encontrarse a sus anchas. Tenía previsto acudir puntualmente el 6-6-6, pero Lucifer decidió retrasar la fecha ya que el 6 de junio de 2006 le parecía una fecha demasiado previsible y que no tendría gracia porque la gente se lo esperaría. La gente colma los intercambiadores y los vagones del Metro, presa del pánico. Yo, sin nada que temer, decido vivir a tope mis últimas horas de vida. Y como claro ejemplo de ello decido aparcar mal en un Vado Permanente, en señal de rebeldía. Y sin poner los "warnings", con dos cojones! Después me cuelo en el autobús y enfilo la calle Huertas en busca de carne fresca. Mañana hay examen... y me la suda! Total, se acaba el mundo esta noche... Jamás había incumplido tantas normas de civismo en mi vida. Mi corazón late a ritmo de Jazz. Tras cuatro copas de vodka de garrafón y 15 negativas de otras tantas mujeres el destino me sonríe en forma de rubia desinhibida y borracha. Me dice que se llama Vanessa, que tiene miedo de no sobrevivir a este día y que está sedienta de sexo. Automáticamente el soldadito iza la bandera y pregona "Aquí estoy yo" a los cuatro vientos. Las siguientes horas son confusas...

Jueves, 10 de septiembre. Madrid despierta asolada. Las máquinas quitanieves se dedican a quitar de las calles los preservativos y los restos de los botellones celebrados en honor a Lucifer y al último día en la Tierra. Los coches, las tiendas de la Milla de Oro, los Ahorramás, todos han sido saqueados. Dentro de la tienda de Hugo Boss un yonqui se está follando un maniquí. Los presentadores de la tele tienen todos los ojos rojos, barba y aliento a whisky. Tanta espectación... para nada. Satán mandó un comunicado lamentando su ausencia en los actos de ayer aduciendo un grave problema familiar, pero prometiendo volver no más tarde de 2012, como apunta una profecía azteca. Despierto rodeado de los brazos de un ser peludo que dista mucho de ser la Vanessa que conocí horas antes. Curioseo su DNI, en él aparece el nombre de Fermín Jiménez. Indignado procedo a despertarla... despertarlo... lo que sea. Me jura y perjura, con voz de camionero, que ése no es su DNI, que en realidad se llama Vanessa y que necesita unas cuchillas de afeitar urgentemente. No sé qué creer, aún me dura el ciego de anoche y hasta dudo de si estoy en mi casa, en un hospital o en una estación de autobuses.

El sol me deja completamente cegado, la cabeza me duele horrores. Miro el reloj: las 3 de la tarde! Y el examen es a las 4! Bueno, pues voy. Total: la alternativa es discutir con una persona acerca de si se llama Fermín o Vanessa. Y no me apetece absolutamente nada averiguarlo.

Son las 4. También los profesores tienen mala cara. Se reparte el primer ejercicio. Lo leo, lo releo... le doy la vuelta, vuelvo a leerlo... Descubro que anteriormente lo estaba leyendo en la posición correcta y decido volver a darle la vuelta. Muerdo un rato el bolígrafo, miro a mi alrededor y advierto que el menú del resto de la gente que hay a mi alrededor es igualmente pobre en proteínas. Se avecina un nuevo suspenso general. Un profesor impecablemente afeitado se acerca a mí, sonriente y me susurra algo así como "Vaya, parece que la de anoche no va a ser la última vez que te haya dado por culo esta semana" (no sé exactamente a qué vino semejante afirmación).

Dan las 9. Un escozor terrible atenaza la zona del recto de unos 70 alumnos. Se ha acabado el examen y las caras de estupor se suceden por doquier. Aún hay restos de botellas de Jack Daniels y profilácticos de Dúrex en el párking de la facultad. Abandonamos el lugar a toda prisa en dirección a ninguna parte. El transporte público aún no se ha restablecido tras los acontecimientos de anoche y la mayoría de carreteras de salida siguen cortadas. En el aula de exámenes resuenan unas eufóricas voces que pregonan el gran éxito que ha tenido la extensión del bulo del fin del mundo con el único objetivo de pillar a cuanta más gente mejor. Lo oigo todo desde fuera y en un acto de rabia prendo fuego a un coche... con tan mala suerte de que era el mío. Así que decido quemar unos cuantos más para que parezca obra de un pirómano y no de un gilipollas. No es 19 de marzo, pero mi mente decide que es San José y que las Fallas este año son en Ciudad Universitaria.

Hago autostop en la A-6 y logro que un camionero me acerque al precipicio más cercano... un terraplén de unos 80 cm. de altura. La espesa vegetación frustra mis débiles intentos de caer al vacío. Poco después decido intentar mi suicidio de una manera más efectiva, así pues me lanzo sin mirar a la calzada de la M-40. Resultado: en medio del atasco me doy de bruces contra un camión que está atascado en el km. 7. Me sangra la nariz pero la herida no es profunda y lograré sobrevivir. La velocidad de los coches apenas supera los 10 km/h, así es difícil provocarse la muerte. En un último intento cojo carrerilla y me tiro en plancha contra un Seat Ibiza. El atropello es espectacular, pero poco lesivo... excepto para la pobre anciana que iba al volante y que en ese instante sufrió un infarto, provocado, sin duda, por mi inesperada y brillante aparición.

Son las 12 de la mañana del día 11. Tras declarar ante el juez y alegar estrés postraumático y enajenación mental transitoria me ponen en libertad. Las cárceles están llenas de botelloneros y violadores del día 9 y no hay sitio para mí en Alcalá-Meco ni Soto del Real. La fianza es una declaración jurada de que seré un niño bueno lo que queda de semana. Pido, por favor, que me acerquen en coche a mi casa porque he perdido el abono transportes y no tengo un duro. Teniendo en cuenta el deplorable estado del país y que, de esa manera, el Cabo Ramírez se libraba así de un ratito de papeleo (que enjaretó inmediatamente al primer pringao que encontró por allí), accedieron a mi petición. Aparezco en casa ganándome la bronca del respetable. Que qué horas son éstas de llegar, que si te crees que esto es un hostal, que qué es ese piercing en forma de limpiaparabrisas que tienes en el mentón y demás reproches pueblan la conversación a la hora de comer. Respondo con evasivas que solamente quiero ver a la Selección de basket tranquilamente. Pongo laSexta. España vuelve a pinchar. Normal, el árbitro celebraba cada canasta de Turquía al grito de "Alá es grande, los pecadores de occidente serán castigados!!". Al final 63-60, con canasta final de un señor de la grada que saltó al campo robándole la pelota a Gasol. Scariolo no daba crédito pero los árbitros decidieron que era el designio del Señor y que el resultado se quedaba así. Decido salir a cenar por ahí con los pocos amigos que me quedan en libertad condicional.

THE END.

Nota del autor: Esta historia es ficticia y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o eso creo...

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